Dios los ha unido a ustedes con Cristo Jesús. Dios hizo que él fuera la sabiduría misma para nuestro beneficio. Cristo nos hizo justos ante Dios; nos hizo puros y santos y nos liberó del pecado”. 1 Corintios 1:30 (NTV)
La mayoría de las personas pasan toda su vida tratando de ser aceptadas.
Puedes vestir cierta ropa o conducir cierto automóvil porque deseas ser aceptado. Los amigos que eliges, la comida que comes y lo que dices en internet suelen estar motivados por una enorme necesidad de aceptación.
Pero, amigo, ya eres aceptado por el Dios que te creó.
“Dios los ha unido a ustedes con Cristo Jesús. Dios hizo que él fuera la sabiduría misma para nuestro beneficio. Cristo nos hizo justos ante Dios; nos hizo puros y santos y nos liberó del pecado” 1 Corintios 1:30 (NTV).
No te ganaste la aceptación de Dios; Él te la dio gratuitamente. Él hizo posible que estuvieras en Cristo Jesús. Y Jesús es quien te hizo aceptable ante Dios.
¿Cómo te hizo Jesús aceptable ante Dios? Primero, consideremos el problema de siempre: Dios es perfecto y las personas no lo son. Entonces, ¿cómo podría un Dios perfecto permitir que personas imperfectas entren en un lugar perfecto llamado cielo? Algo tenía que pasar.
Dios se ocupó del problema. Jesucristo vino a la Tierra, se hizo hombre y murió por tu pecado. A esto se le llama gracia, redención o rescate de Dios. El término teológico es justificación: por medio de Cristo, Dios te declara justo ante Él, no por tus propios méritos.
Dios envió a su Hijo a morir por ti para que pudieras ser aceptable ante Él. Entonces, si Dios te ha aceptado, ¿por qué necesitas la aprobación de los demás? Una de las cosas más liberadoras de la vida es llegar a creer que no necesitas su aprobación para ser aceptado y feliz.
Eres elegido, amado y aceptado. Deja que esta verdad te lleve a una vida gozosa y llena de propósito.
